Dedicado a Helena de Australia; Karen de Sudáfrica; Diederick de Holanda; Tina, Clare, Mark y Phil de Gran Bretaña y Masaki de Japón.

La ciudad de Darwin Capìtal de los Territorios del Norte Se convierte en el punto de partida...
De nuestro periplo australiano. Un buen lugar donde avituallarse y ... Preparar los once mil kilómetros de camino.

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D oscientos cincuenta millones de años ha tardado el avión en llegar a nuestro destino final: Darwin, en el estado de los Territorios del Norte de Australia (1,346,200 kilómetros cuadrados) –comento en voz baja y cerrando la guía de viajes sobre el "outback" australiano.

–¡Doscientos cincuenta millones de años! –replica Beatriz- ¡Querrás decir segundos!–.

¡Años! –insisto testarudamente- La concepción del tiempo es relativa y sin querer extremar... –dudando un instante- ¡No! ¡Han sido años! Por no decir siglos –Añado-. Nuestra Ruta por los Territorios del Norte
La Moderna Biblioteca de Darwin
Donde la conexión a Internet es gratuita.

¡Vale! ¡Vale! –Parece aceptar mi compañera de viajes- Nuestra idiosincrasia mediterránea nos inclina a exagerar un poco los términos pero... ¡solamente un poco!

Lo cierto es que pusimos los pies en el suelo más antiguo de nuestro planeta todavía azul. ¡Sí! Un auténtico pedazo de la antiquísima Tierra de Gondwana. Aquel inmenso y único continente que flotó sobre un solo océano hace todavía muchísimos más millones de años y, en este particular caso, sin exagerar ni un ápice los números.

¿Y ahora qué? –interroga Beatriz- Lo de cada viaje... supongo-.

La situación está clara y es repetitiva después de cada luengo vuelo. Sobre todo si éste es de larga distancia y hacia Oriente.

¡Necesitamos imperiosamente una cama! þcasi grito –Después de 26 horas de tener las piernas encogidas dentro de un tubo volador... ¡Ya no puedo más!-.

Se hace indispensable ajustar nuestro reloj biológico al tiempo real del lugar donde nos hallamos, ¡Y son diez horas y media más tarde!

El salto ha resultado tan brusco que ni siquiera mi reloj de pulsera japonés lo ha soportado y ha decidido romper el eje de cambio. La aclimatación se hace indispensable, pero no hemos caído en un país del tercer mundo sino en Australia. ¿En su provincia más remota? ¡Tal vez! Pero no, por ello, menos desarrollada y con todos los servicios a nuestra disposición.

Darwin nos ofrece algunos lugares ... Donde pasar los horas de aclimatamiento. Atracciones turísticas y mercados artesanales.
A orillas del Mar de Timor, Darwin suele ser... Azotada por frecuentes tifones. Es la puerta, también a Kakadu

Y del mismo aeropuerto de Darwin salimos con una reserva a un hotelito con lo básico para una ciudad tropical: Una habitación doble con una cama grande, una ducha y aire acondicionado. ¡Ah! También un aparato de televisión. El precio, 49 A$ (casi 5.000 ptas.)(30€)por noche, no incluye nada más.

¡Y a dormir a pierna suelta!.

Han sido necesarios tres días para alcanzar un equilibrio aceptable entre nosotros, el día y la noche. Despertarse a las dos de la madrugada creyendo que son ya las diez de la mañana, o caerse de sueño a las tres de la tarde, las reacciones más comunes.

Siendo Australia miembro de la Commonwealth, las influencias anglosajonas son las predominantes: Conducción por la izquierda y comidas al estilo británico con pequeños bares o "pubs" y docenas de tenderetes y puestos donde se puede comer, cualquier cosa a cualquier hora, con una absoluta informalidad australiana. Los chiringuitos asiáticos han desaparecido, alguno, muy esporádico, en los improvisados mercados dominicales.

Es muy probable que en las grandes ciudades del Sur: Sydney o Melbourne, sean habituales las aglomeraciones humanas, pero las anchas calles de Darwin y sus algo más de 80.000 habitantes con unos magníficos aderezos verdes en forma de abundante arboleda, convierte a esta ciudad, de corte muy moderno, en un magnífico lugar para iniciar nuestro viaje.
Centro cívico de Darwin
Situado en la Mitchel Street

Y lo vamos a iniciar con un periplo al cercano Parque Nacional de Kakadu.

La oferta resulta ser tan grande y variada que nos tememos que vamos a encontrar más gente en el parque que en la ciudad, pero necesitamos una toma de contacto con el terreno que vamos a pisar durante los próximos tres meses y, el saberse en temporada baja, quizás minimice el impacto turístico.

Las temperaturas son elevadas y Kakadu se halla en el final de la estación seca. Este es nuestro mayor reto, recorrer la porción del continente australiano que se encuentra al norte del Trópico de Capricornio justo antes de que comiencen las lluvias monzónicas. La mayor ventaja del tiempo elegido será el que todas las rutas estarán abiertas y los ríos a vadear llevarán muy poco agua. El mayor inconveniente... ¡el calor!.

Si tuviéramos que elegir un vehículo que representara el "outback" australiano, éste sería, sin ninguna duda el Land Cruiser de la marca Toyota.
El wallaby
El marsupial más común del Norte

–¡Esto es publicidad gratuita! –interrumpe Beatriz–

–¡En efecto! –aclaro- Pero hay que rendirse a la evidencia y la casa japonesa ha sabido imponerse, no solamente en este antiguo continente sino que también en Africa. Un Land Cruiser era el sueño de nuestros amigos Tuareg en el Sahara Central, ¿Te acuerdas?-.

Nueve personas: Cuatro ingleses, un holandés, una sudafricana, un japonés, una suiza y un español, guiados por Helena, australiana, larga melena pelirroja, vestida con unos cortos pantalones verdes y camisa de manga corta del mismo color, luciendo un tatuaje en el hombro; pronto descubriremos que viste el típico uniforme australiano del "outback" y, además, abogada.

Todos nos reunimos sobre las siete y media de la mañana en la Mitchell Street de Darwin, todos con el mismo medio, todos con distintos fines. Nos aprovisionamos de frutas, verduras y abundante hielo y salimos de la ciudad por su única vía de acceso terrestre: La ruta de Stuart.
Una buena tienda donde aprovisionarse.
También el Centro comercial de Darwin ofrece buenas oportunidades.

El vehículo lleva un remolque donde hemos colocado tanto los víveres, así como el agua y el material de acampada. El hecho de que termine el siglo XX no nos ha liberado de tener que pasar por la tienda más cercana para conseguir un pan y un poco de verdura fresca.

–¡Sí! ¡Ya lo sé! –reseño- Existen multitud de alimentos deshidratados y sofisticadas tabletas con todas las vitaminas y sales minerales que se precisan para sobrevivir en ambientes tan distintos como puedan ser los desiertos, las junglas y hasta el espacio exterior. Pero... ¿Quién se resiste a un buen estofado de carne de canguro hecho a la brasa de un campamento en mitad de ninguna parte?-.

Nadie replica.

El primer objetivo de Helena es romper el hielo entre todos los participantes y lo consigue rápidamente, justo es reconocer que la carlinga del Land Cruiser no nos permite mantener grandes distancias entre todos nosotros y nuestros olores corporales adquieren un pronto protagonismo. Variopinta mescolanza de gentes representando casi todas las edades. Los anglosajones, Tina, Clare, Mark y Phil, son mayoría y se convierten en los más parlanchines; Masaki, el japonés, poco dominador de la lengua inglesa, es el más callado. Un ingeniero, una médico. A nosotros nos ha tocado el dudoso honor de ser los abuelos del grupo. Abandonamos la autopista Stuart y ya nos hallamos en el "outback".

Una auténtico bosque de cicadáceas. La Cyca es muy común en los Territorios del Norte.
La Cyca es una de las plantas más antiguas sino la más antigua. LA Cyca era pasto de dinosaurios.

- Ya lo has mencionado en varias ocasiones –interroga mi esposa– el "outback". Sería necesario que clarificaras este anglicismo -.

–Tienes mucha razón- aceptando la sugerencia. –Traducido literalmente se refiere a todo lo que está fuera y detrás. La mayoría de la población australiana reside en la franja costera oriental, además de la región de Perth, en el Sudoeste y de clima similar al Mediterráneo. Unicamente estos últimos años y gracias al empuje turístico, eminentemente local, los Territorios del Norte y la franja costera de Australia Occidental están viendo crecer su infraestructura turística. Pues bien, el resto del enorme país es el "outback", ocupando en torno a tres cuartas partes de su superficie. Este será nuestro entorno para los próximos dos meses y medio-.

–Muy agradecida –responde Beatriz –Ahora puedes seguir-.

Un breve alto en una gasolinera ... Para avituallarse y satisfacer  otras necesidades ...
Y continuamos ruta hacia el Parque ... Naciional de Kakadu

Cualquier número de eucaliptos, cicadáceas y maleza arbustiva varia, dominan los arcenes de la ruta Arhnem y aparece el primer canguro o wallaby que vemos en Australia. Forma una especie de tortilla sanguinolenta sobre el negro asfalto. Había cruzado la carretera la noche anterior y perdió la vida cegado por los faros de algún automóvil. Empezamos a comprender la razón de los grandes y sólidos protectores frontales de casi todos los vehículos, en especial la de los todo–terreno, y que son la mayoría. No sólo los canguros podrían saltar inesperadamente ante los faros encendidos de un coche, sino que esta suicida costumbre también la practica los búfalos, caballos y vacas que pacen en libertad por el bosque.

La primera parada la realizamos en una gasolinera en la que se puede hallar un poco de todo y que son el resultado de las antiguas estaciones de aprovisionamiento de los tiempos de la colonización. A partir de allí, y ya dentro del enorme recinto de Kakadu, tomamos una ruta secundaria sin asfaltar para dirigirnos a la Garganta Barramundi. Helena nos ha prometido, que, en la medida de lo posible, huiremos de las masas turísticas.

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