La Visita al río Mary Un auténtico vivero natural de ...
Cocodrilos porosos. Se encuentra ya fuera de Kakadu


C onseguir clientes para llenar los vehículos y poder ofrecer s alidas diarias, a pesar de encontrarnos en temporada baja, es el mayor reto que tienen todas las agencias de viajes de Darwin (Territorios del Norte, Australia). El parque nacional de Kakadu es, sin lugar a dudas, el destino favorito. ¿Quién se tomaría el tiempo de volar más de veinticinco mil kilómetros desde Europa, y no recorrer los casi trescientos hasta esta región declarada por la U.N.E.S.C.O., Patrimonio de la Humanidad? ¡Ah! Pero el morbo es el anzuelo, y los cocodrilos el cebo para atraer a los viajeros a sus respectivos negocios. ¡Sí! En el recinto del parque viven muchísimos cocodrilos de agua salada, peligrosísimos e imprevisibles reptiles, que pueden llegar a medir más de seis metros y pesar varias toneladas, pero las enormes barcazas llenas de turistas, los convierten en un devaluado espectáculo zoológico.

A la salida del parque nacional de Kakadu
Nos encontramos con el primer tren de carretera australiano.
Salimos de Kakadu y tomamos una carretera de tierra en dirección norte. La fauna no se esconde únicamente en el recinto protegido, abunda en cualquier lugar húmedo y, a medida que nos acercamos al río Mary, los wallabies se hacen más visibles. Helena frena bruscamente y corre a la parte delantera del vehículo.

–¿Qué ocurre? –Gritamos todos, saltando por la puerta trasera.

Nuestra guía se halla ya entre la maleza del arcén tratando de atrapar algo que corre entre la hojarasca. Me sumo a la caza y consigo agarrar, por detrás del cuello, a un rechoncho y pesado lagarto de unos 40 cm de longitud y de patas muy cortas.

–¡Es inofensivo! –Dice la australiana– Es una lagarto de lengua azul. Aquí, en Australia, quizás no tengamos grandes mamíferos como en Africa, pero... ¡reptiles! Los hay de todos los tamaños, formas y colores–.

Ya no estamos en Kakadu – Nos recuerda Helena – Así que, cuando nos acerquemos a la orilla del ... Río, procurad estar atentos a todo lo que flote. Vamos a embarcarnos en tres pequeñas lanchas con motor...
Fuera borda y navegaremos por la vía fluvial hasta la puesta de Sol. Vigilad las riberas que, en ellas, se encuentran Los cocodrilos más grandes del norte de Australia.-

El animal no parece asustado, aunque los reptiles no se caracterizan por mostrar sus estados de ánimo. Su piel, de un color blanquecino y ligeramente moteada de verde, es lustrosa y de agradable tacto, casi cálida. No conseguimos que nos saque su lengua, de un color azul eléctrico y que utiliza como medio de defensa. Cuando lo devolvemos al bosque, inicia un lento caminar, sin mostrar ninguna alteración por su parte, por su breve encuentro con la raza humana. Prohibido dar de comer a los cocodrilos

–Ya no estamos en Kakadu –Nos recuerda Helena– Así que, cuando nos acerquemos a la orilla del río, procurad estar atentos a todo lo que flote. Vamos a embarcarnos en tres pequeñas lanchas con motor fuera borda y navegaremos por la vía fluvial hasta la puesta de Sol. Vigilad las riberas que, en ellas, se encuentran los cocodrilos más grandes del norte de Australia–.

El embarcadero no tiene ninguna protección aparente, es simplemente una rampa de cemento que se introduce en las oscuras aguas y que, en aquel preciso momento, está siendo utilizada por una típica familia australiana, padre, madre y una preciosa niña rubia de unos siete añitos, que han decidido que aquella era una buena tarde para salir de pesca con su barca. Los wallabis pastan en el vecino prado y los recodos del ancho río están llenos de lilas acuáticas con grandes y verdes hojas flotantes. El lugar y el momento conforman un cuadro verdaderamente paradisíaco.

El embarcadero no tiene ninguna protección aparente, es simplemente una rampa de ... Cemento que se introduce en las oscuras aguas...
Los wallabis pastan en el vecino prado y los recodos del ancho río están llenos de lilas acuáticas con grandes y verdes hojas flotantes. El lugar y el momento conforman un cuadro verdaderamente paradisíaco.

El calor ya remite y un paseo por el río se hace apetecible. Nos repartimos entre las tres embarcaciones y no hemos navegado ni cinco minutos, cuando un par de ojos saltones emergen del fondo. Esto me recuerda el cuento de Peter Pan y el capitán Garfio –comento en voz alta– Y aquel cocodrilo que perseguía, sin tregua, al temible corsario, y que al final... ¡Se lo comía! -

El calor ya remite y un paseo por el río se hace apetecible. Nos repartimos entre ... Las tres embarcaciones y no hemos navegado ni cinco minutos, cuando un par de ojos saltones emergen del fondo. Esto me recuerda el cuento de Peter Pan y el capitán Garfio – comento en voz ...
alta – Y aquel cocodrilo que perseguía, sin tregua, al temible corsario, y que al final... ¡Se lo comía! - A Helena le hace gracia el comentario y señala hacia la próxima orilla. El cocodrilo de agua salada australiano es un animal muy agresivo, que defiende con ferocidad su territorio.

A Helena le hace gracia el comentario y señala hacia la próxima orilla. ¡Aquella sí que era una enorme bestia! Más de cuatro metros de reptil tomando el sol sobre el barro, y a su lado, otro, y otro, y otro. El cocodrilo de agua salada australiano es un animal muy agresivo, que defiende con ferocidad su territorio.

- Lo cierto es que no es muy normal ver tantos cocodrilos juntos –asegura nuestra monitora– Un compañero de trabajo siempre comenta que, en este río, se deben encontrar la concentración más alta del mundo, de cocodrilos homosexuales–. Seguimos navegando aguas arriba sin perder de vista a los saurios y guardando, siempre, una prudente distancia. Lo cierto es que les bastaría un pequeño coletazo, para volcar la frágil embarcación.

- Lo cierto es que no es muy normal ver tantos cocodrilos juntos – asegura nuestra monitora – Un compañero de trabajo siempre comenta Que, en este río, se deben encontrar la concentración más alta del mundo, de cocodrilos homosexuales.- Seguimos navegando aguas ...
Arriba sin perder de vista a los saurios y guardando, siempre, una prudente distancia. Lo cierto es que les bastaría un ... Pequeño coletazo, para volcar la frágil embarcación.

Y con los últimos rayos de sol parece que la vida regresa. ¡Por fin! Vemos jabirús, las únicas cigüeñas australianas, de cuello negro. Una águila pescadora, de pecho blanco, pugna su presa contra una pareja de negros cuervos. Las jacanas, de patas rojas y enormes dedos, corretean entre las hojas en busca de insectos.

- ¿Cuándo cazan los cocodrilos? –Pregunto.
Los cocodrilos on animales nocturnos y su dieta es mayoritariamente de peces, algún wallabi Que se aventura demasiado por el riío y, más ocasionalmente,
Alguna vaquilla del vecino rancho – informa Helena – Les basta con comer una vez por semana. Son reptiles de sangre fría pero, esto no significa que vayan a despreciar un bocado fácil.-

–Son animales nocturnos y su dieta es mayoritariamente de peces, algún wallabi que se aventura demasiado por el riío y, más ocasionalmente, alguna vaquilla del vecino rancho –informa Helena–. Les basta con comer una vez por semana. Son reptiles de sangre fría pero, esto no significa que vayan a despreciar un bocado fácil–.

Nos cruzamos con la familia que nos había precedido en la botadura de las lanchas. Pescan tranquilamente y, cuando más cerca nos encontramos, algo pica en el anzuelo de la niña. No cabe ninguna duda que, a pesar de su corta edad, actúa como una pequeña profesional del arte de la pesca. Recoge sedal, deja ir un poco. La presa parece de respetable tamaño y, cuando la barramunda empieza a asomar garantizando un premio para sus esfuerzos, siempre supervisados por sus progenitores... el pez se zafa y todo vuelve a la normalidad.
Continuamos nuestro paseo hasta la misma puesta de sol pero lo que realmente nos ha impresionado de esta despedida de Kakadu... es la tranquilidad y la despreocupación de esta familia australiana, padre, madre y una preciosa niña rubia de siete añitos que han salido una tarde pesca.
Todo parece normal, salvo que el río Mary está infestado de cocodrilos, algunos de hasta cinco metros y varias toneladas de peso. Este no es el tranquilo e inofensivo río Ebro, ni un parque zoológico.

Continuamos nuestro paseo hasta la misma puesta de sol, pero lo que realmente nos ha impresionado de esta despedida de Kakadu es la tranquilidad y la despreocupación de esta familia australiana, padre, madre y una preciosa niña rubia de unos siete años, que han salido una tarde pesca. Todo parece normal, salvo que el río Mary está infestado de cocodrilos, algunos de hasta cinco metros y varias toneladas de peso. Este no es el tranquilo e inofensivo río Ebro, ni un parque zoológico.

El regreso a Darwin y a las comodidades de la civilización nos permite relajarnos y comentar todas las experiencias vividas. La inapreciable ayuda de nuestra guía australiana, nos ha reportado una magnífica información sobre lo que necesitamos para iniciar ya nuestra andadura solitaria por el "outback". El intenso calor reinante ya ha curtido nuestras pieles y hemos podido apreciar algunas de las pequeñas, pero importantes, diferencias que hay entre sabana africana y australiana, o entre el bosque del Yucatán y el de Kakadu. La experiencia acumulada durante los últimos veinte años es valiosísima, pero no es suficiente. Las circunstancias varían con el tiempo y con la estación del año. Este es nuestro primer viaje real basado en el mundo virtual de Internet, que nos ha proporcionado una inestimable información sobre los lugares y las personas. Han transcurrido ocho días desde nuestra llegada a la capital de los Territorios del Norte, y ha llegado el momento de buscar el vehículo con el que nos desplazaremos, pertrecharlo y fundirnos, una vez más, con la Naturaleza de este continente, el más antiguo de nuestro planeta todavía azul.
El Jabirú El Jabirú
La cigueña negra La cigueña negra

Ni somos los únicos, ni los últimos. Gran cantidad de jóvenes, y no tanto, recorren el mundo utilizando todos los medios de transporte conocidos y, algunas veces, insospechados. El primer paso que damos es recorrer los hostales juveniles y pensiones para mochileros que hay en Darwin y echar una ojeada al tablón de anuncios. Descubrimos una gran cantidad de ofertas de venta de vehículos de ocasión, en su mayoría viejos Ford y Holden y unos precios que van desde las 95.000 a las 350.000 pesetas al cambio. Australia en un lugar de destino muy popular entre viajeros de todas las nacionalidades y ofrece infinitas posibilidades de riesgo y aventura.

–Creo que debemos buscar un coche que tenga tracción a las cuatro ruedas –Manifiesto a Beatriz– El noviembre está ya muy avanzado y no podemos quedar bloqueados. Nuestra ruta prevista nos llevará a tener que vadear varios ríos importantes, y ya has visto como son en la estación seca y pueden llegar a ser con un poco de lluvia–.

–De momento no hemos localizado ninguno de ofertado, sigamos buscando –Se lamenta mi esposa– Darwin es una ciudad donde muchos finalizan sus viajes, tanto los que proceden de Perth, al oeste; como los vienen de Sydney, al sur.

–Estoy seguro que encontraremos el apropiado. –Afirmo– No quiero renunciar a la ruta del río Gibb, que corta toda la región del Kimberley, pero como el río Pentecostés haya subido, ¡No lo cruzamos ni en barca!. También sería adecuado un auto con las ruedas altas... ¡En fin! No sé si pido demasiado por el poco dinero que disponemos–.

Canguros Wallabies
Marsupiales todos. Omnipresentes en todas partes.

La posibilidad de alquilar uno ha sido ya descartada dado su alto coste. Un Toyota similar al utilizado en Kakadu y sin ningún material de acampada adicional, nos ha sido ofrecido por 12.000 ptas. diarias, más el seguro y los impuestos. Multiplicar esta cantidad por 60 días y.. ¡Ni modo!.

Y bien, como reza la canción... "Con la pequeña ayuda de mi amigo".

Nigel, viejo amigo de Internet que vive en Perth, y que ha insistido, en varias ocasiones, en que iniciemos el viaje desde la gran urbe de Australia Occidental, es decir, en sentido inverso.

–¡No Nigel, no es posible!– Le he repetido una y otra vez, vía correo electrónico– Llegaríamos a Darwin entre truenos y lluvias copiosas y no podríamos salir del asfalto. Para esto no vale la pena un vehículo como el que buscamos. Ya que no hemos podido elegir la mejor estación para el norte de Australia, desde junio a septiembre, al menos agotaremos todas las posibilidades–.

–Bien, no insisto más –Me ha respondido por el mismo conducto– Tengo un amigo en Darwin que os puede ayudar, aunque la ciudad, al ser más pequeña, tendrá menos oferta–.
Un dingo, el perro salvaje de Australia
Una visión fugaz.

Tenemos suerte. Brian está en casa y dispone de un par de mañanas para acompañarnos con su propio todo–terreno, por toda el área metropolitana de la ciudad. Y la vemos, está allí, casi a la salida, cuando, como siempre ocurre en las novelas, ya habíamos perdido toda esperanza.

Un Toyota, modelo Hilux, de color amarillo chillón, con tracción a las cuatro ruedas, que casi parecen de tractor por lo grandes que son. Aparenta un buen estado de motor y su precio es algo bajo, 490.000 ptas., debido a unas cuantas manchas de óxido.

El vendedor nos autoriza a llevárnoslo a un mecánico de nuestra elección para un chequeo a fondo.

–Este será el coche con que vamos a viajar los dos próximos meses –Aseguro a mi esposa.

–¡Cómo puedes estar tan seguro? –Pregunta.

–Es como una sensación que viene de dentro, como una corazonada. –Le respondo– Debemos viajar con la cabeza y utilizando el más común de los sentidos, es decir, el sentido común, pero también debemos escuchar al corazón. Estar atentos a los detalles o al modo en que se van desarrollando los hechos o las situaciones a tu alrededor. Así vas descubriendo si este es el momento oportuno y el lugar adecuado, en otras palabras, conseguir la armonía entre tus actos y tu entorno del momento–.

Auto Trend Este fue el verdedor
Entre todos estos vehículos ... Se encuentra Lucy

–¿Y qué tiene que ver lo que me cuentas con una vieja máquina que quema gasolina y –Se extraña Beatriz– que salió de una cadena de producción cuando todavía no habíamos llegado ni a la mitad de nuestros viajes, alló por el año 1980? -

–¡Esta es precisamente la cuestión! –Sostengo– ¡Cuántas vueltas habremos dado nosotros por este planeta y cuántas el coche para que, sea justamente hoy y exactamente aquí, en Darwin, en Australia, el punto donde nos encontramos ambos! Hemos visto en dos días centenares de vehículos y, aunque algunos parecían adecuados, siempre había algo que no encajaba, algunas veces obvio y otras, las más, no tanto. Será el instinto–.

–¿El instinto? A tí, que te gustan tanto los ordenadores y todo lo que tenga botones, –Se ríe– ¿Actúas por instinto? ¿No es éste un atributo supuestamente femenino?–.

–¿Y qué tiene que ver una cosa con la otra? –Argumento– Nunca he creído que los atributos psíquicos pertenezcan a un sexo o a otro, los físicos tal vez. Todo se trata de ejercitar un músculo. ¿Qué diferencia hay en levantar pesas en un gimnasio y duplicar el tamañ,o de los bíceps o entrenar la vista para que en lugar de mirar a nuestro alrededor, veamos lo que realmente ocurre?–.

Nuestra Lucy ha quedado preparada.
Y nuestra primera parada es el Parque Nacional de Litchfield

Y el mecánico nos devuelve el automóvil con su diagnóstico. Algunas pequeñas pérdidas de aceite en la transmisión, pero nada importante siempre y cuando mantengamos los niveles. Algunas bombillas fundidas. Muy buena compresión en la cámara de combustión. Nada importante en definitiva, sólo demasiado óxido para pasar la revisión estatal.

Agradecemos a Brian su ayuda y nos invita a una barbacoa australiana. Esta noche, nuestro primer coche con el volante en el lado equivocado, el derecho, duerme en el aparcamiento del hotel. Disponemos de dos días para aprovisionarnos.

El material de acampada lo adquirimos mayoritariamente de segunda mano. Hay donde elegir entre los viajeros que han finalizado su periplo y desean desembarazarse de un peso excesivo. Los víveres, obviamente de primera mano, son accesibles en cualquiera de las grandes superficies de los alrededores de la ciudad. No va a ser necesario llevar una gran cantidad de alimentos, los suficientes para tres o cuatro días de ruta. Lo que nos parece indispensable es un depósito extra para la gasolina y otro para el agua potable, además de unas correas para el ventilador del radiador y sus correspondientes tubos de conexión. Las temperaturas son muy altas en esta época del año y ésta será, casi seguro, nuestra mayor preocupación.


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